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miércoles, 5 de mayo de 2010

La ola está de fiesta

Yo pertenezco a la generación que creció junto a Flavia, Pelín y sus canciones. Las veces que habré bailado y cantado todos los temas de la ola está de fiesta me resultan incontables.
En la casa que vivía cuando era chica teníamos el equipo de música en el comedor. Recuerdo perfectamente la mesa de madera antigua, las diez sillas alrededor suyo, los dos muebles que eran de mi bisabuela, una alfombra gris larguísima que iba desde el comedor hasta el zaguán de aquella casa tipo chorizo. El equipo estaba en el medio del comedor contra una pared salpicré color verde agua y, por delante suyo, pasaba el tendido de aquella vieja alfombra. Ese era mi escenario y, generalmente, el desodorante en aerosol de mi mamá era el micrófono.
El equipo de música era muy viejo. Para que puedan tener una idea, la mayoría de mis compañeras de la escuela ya tenían reproductores de cd, mientras que yo seguía usando los malditos cassettes ¡Qué valiosos que eran esos cassettes! Ya no existe la mística de cuidar de su cinta para poder oír mil veces los mismos temas. Play, Rewind, Stop, Play. ¡Qué secuencia fastidiosa!
Estas líneas vienen a cuenta porque encendí el televisor para hacer un poco de zapping y ví a Flavia, mi ídola (¿?), vestida como si fuera un gato, hablando de que estaba junto a un pibe mucho más joven que ella… me pregunto ¿adónde se van nuestros ídolos? ¡Qué vergüenza que me dio verla allí! Confieso que no me quedé escuchando esa entrevista, cambié de canal. Prefiero quedarme con el recuerdo que elijo tener de mi infancia y no con este.
Ella no es más que una persona que tuvo diferentes roles y trabajos en la vida. A veces estamos de pie sobre un sitio y, al tiempo, ya pasamos hacia otro.
Yo soy de las que quedan prendidas a las sensaciones intensas, a los amores profundos, a algunos ideales. En este caso, que triste resulta la realidad cuando recuerdo toda aquella idealización que hice sobre su personaje, al final del cuento, nunca consideré que era una persona.

7 comentarios:

  1. Está volviendo la A.C. que conocí?
    Este post es un buen indicio.
    Ojalá que así sea y que no sea simplemente un oasis que está siendo comido por un desierto.

    Besos

    (tú sabes, los personajes somos personas. Y las personas empiezan a apreciarse. Y los aprecios deben llevar a la sinceridad)

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  2. A veces nos pasa que idealizamos a personas que no lo merecen. Me sucede lo mismo y luego me decepciono.
    Un beso.

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  3. A mis 10 años cantaba Livin la Vida Loca...
    Creo que ahora esa frase tiene un contexto bastante diferente..
    No sé que pasa con los ídolos, pero la mayoría terminan mal. (O siempre estuvieron mal, y nosotros /los medios idealizaron al personaje)

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  4. Cuanta verdad.... Generalmente las cosas que mas nos marcan son idealizaciones, imágenes creadas por nosotros mismos de algo que nos gustaría o necesitamos que asi sean...
    Beso

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  5. No sólo Flavia nos ha desilucionado. Pensá en todos los que vimos a Maradona como un héroe, nos lo vendieron hasta en alfajores y chocolatines... ¿y después?
    Era humano, nomás. Creímos que era DIOS y resultó ser un boludo como cualquier hijo de vecino.

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  6. La mirada de la idealizacion de Flavia y Pelin puede estar sesgada por una mirada infantil, ya idealizadora de por si.
    Lo terrible que tenemos es repetir esa mirada, idealizando a cualquier engendro televisivo, que clama por sus cinco minutos de fama y el poder que le dan los medios lo hace convertirse en un idolo instantaneo.
    Nada de eso...
    Seres de carne y hueso, que apenas rascamos un poquito la superficie, aparece como en todos nosotros, un gran condimento de contradicciones y miserias.

    Ay, Flavia, quien hubiese dicho que con el Sr. Televisor como catapulta, llegaras tan pero tan lejos......

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